Por: Redacción
Antes de que JBurger tuviera nombre, Checho Battista ya preparaba hamburguesas. Lo hacía en su casa, para sus amigos, casi como un juego. Subía fotos a las redes, recibía comentarios y empezaban a llegar propuestas que, hasta ese momento, parecían lejanas.
Mientras tanto, seguía trabajando en Pacuca, donde estuvo durante doce años. Antes había sido peón de albañil durante cinco años. La gastronomía todavía no era su trabajo principal, pero algo empezaba a cambiar.
La primera gran prueba llegó en un cumpleaños. Checho preparó las hamburguesas y hasta hizo los panes. Fueron dos días de trabajo para recibir a sus amigos con algo que disfrutaba hacer. La respuesta lo animó a seguir.
En 2019 nació JBurger. Checho decidió apostar por las hamburguesas y convertir esa pasión en un proyecto propio. Pero la decisión también tuvo que ver con una forma de vivir: priorizar a su familia, estar más presente y disfrutar de la crianza de sus hijas, Catalina y Emilia. Lo que había comenzado como algo que hacía por gusto empezó a tomar forma de emprendimiento. Uno de los primeros pasos fue trabajar junto a otros proyectos gastronómicos locales. Checho recuerda especialmente aquella etapa en la que pudo sumar sus hamburguesas a una propuesta que también reunía a productores de cerveza artesanal. Era una apuesta diferente para una época en la que ofrecer hamburguesas como producto principal todavía resultaba novedoso en Roque Pérez.
Después llegó la pandemia, con sus dificultades y sus jornadas de trabajo en un contexto completamente extraño. Pero la marca siguió creciendo.
La apertura de este segundo local tiene un significado que va mucho más allá de lo gastronómico. Para Checho, esa esquina es especial. Allí había trabajado su papá, a quien recuerda con cariño y extraña. Incluso cuenta que su padre había tenido la posibilidad de quedarse con el negocio en otra época, aunque finalmente no sucedió.
Por eso, volver hoy a ese lugar tiene algo de reencuentro.
“Para mí es la mejor esquina del pueblo”, dice Checho al explicar lo que representa ese espacio.
También habla de la sensación que le generaba verla apagada durante los últimos años. Es una esquina por la que pasaron generaciones de vecinos, cada uno con sus recuerdos y sus propias historias. Ahora quiere devolverle movimiento, sumar propuestas y hacer que vuelva a ser un punto de encuentro.
La idea no es quedarse solamente con las hamburguesas. El proyecto también contempla incorporar pizzas estilo Detroit, una variedad que busca ampliar la propuesta gastronómica del lugar.
Checho no se olvida de dónde viene. Sigue identificándose con el Fonavi, el barrio al que llegó cuando tenía cuatro años y que forma parte de su historia.
En la entrevista recuerda aquellos días en los que, siendo chico, iba a comprar carne picada para preparar hamburguesas en su casa. Su mamá trabajaba limpiando casas y su papá era albañil. La cocina apareció temprano en su vida, aunque en ese momento todavía no imaginaba que terminaría siendo su oficio.
Hoy comparte este camino con personas que también forman parte de su vida fuera del trabajo. La música ocupa un lugar importante en su historia: toca el bajo y, después de haber formado parte de bandas de reggae y rock, actualmente comparte la pasión por la música con sus mejores amigos en una banda de cumbia.
Algunos de esos amigos también lo acompañan en esta nueva etapa gastronómica.
Esa mezcla entre trabajo, amistad y proyectos compartidos aparece como una parte central de su manera de hacer las cosas. Checho habla de la importancia de las formas, de cómo se trata a las personas y de conocer las historias que cada integrante del equipo trae consigo.También reconoce que emprender tiene momentos difíciles. Hubo etapas de frustración, dudas y situaciones que lo llevaron a cuestionarse si podía seguir adelante. Hablar de esas experiencias, incluso de la ansiedad, forma parte de su recorrido.
Hoy, mientras JBurger se prepara para abrir sus puertas de su segundo local en una esquina cargada de recuerdos, Checho vuelve a apostar por algo que empezó casi sin darse cuenta: cocinar para otros.
Hoy, JBurger funciona como un emprendimiento propio, pero también ocupa una esquina que tiene mucho significado para Checho y su familia. Desde ahí, busca seguir haciendo lo que le gusta, rodeado de personas que lo acompañan desde hace años, y darle movimiento a un lugar que forma parte de la historia del pueblo.
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