30/08/2026 - Edición Nº517

Comunidad | 28 ago 2026

Entre raíces y nuevos sueños

Leticia Zuccotti y La Estafeta: una historia de identidad, familia y amor por Roque Pérez

Nació y creció en La Paz Chica, entre el histórico almacén Don Julio y el Cine Club Colón. Hoy, junto a su familia, lleva adelante La Estafeta, un espacio que recuperó su nombre y se convirtió en un nuevo lugar de encuentro para la comunidad.


Por: Redacción

Hay lugares que uno conoce desde siempre. Están ahí, forman parte del paisaje y de los recuerdos, hasta que un día los vuelve a mirar con otros ojos.

Para Leticia Zuccotti, ese lugar podría ser La Paz Chica. Allí nació, creció y pasó sus primeros 25 años. La casa familiar estaba junto al Cine Club Colón y su infancia transcurrió alrededor de ese paisaje de campo, el almacén de ramos generales de su papá, familia y vecinos que todavía hoy aparece cuando habla de Roque Pérez.

Hoy Leticia es docente y también está al frente de La Estafeta, ubicada en La Paz, junto a su pareja Nicolás, su hijo Lázaro, sus hermanas y un equipo que se fue formando con el tiempo.

Pero el proyecto no empezó como un restaurante.

Empezó con una apuesta. “Qué hermoso. Quiero estar acá. Quiero disfrutar acá”, cuenta que pensó cuando conoció el lugar y decidió, junto a una amiga, animarse al desafío. Primero llegaron los eventos. Después, el invierno obligó a buscar otra alternativa y apareció la idea del restaurante.

Lo que vino después fue mucho trabajo.

Compras, reparaciones, cocina, limpieza, mesas, atención y todas esas pequeñas cosas que no siempre se ven cuando uno se sienta a comer. Nico, Lázaro, sus hermanas y quienes trabajan allí fueron convirtiendo el proyecto en algo familiar y colectivo.

Pero para Leticia, La Estafeta nunca fue solamente un negocio.Hay algo en ese edificio que le importa especialmente: su nombre.


Una historia que estaba ahí

El lugar tiene alrededor de 140 años y fue el primer correo del paraje. Allí llegaban y salían cartas cuando comunicarse con otros lugares significaba viajar hasta Lobos o Saladillo.

Por eso, cuando decidió apostar por el espacio, sintió que no tenía sentido ponerle otro nombre. “Es la Estafeta”, explica.

Y en esa decisión hay algo más profundo: recuperar una palabra que los vecinos nunca habían dejado de usar y devolverle al edificio parte de su historia.

Antes fue un lugar de comunicación. Hoy también lo es.

Solo que las cartas fueron reemplazadas por sobremesas, mates, almuerzos, charlas y encuentros. La gente llega a comer y muchas veces termina conociendo también la historia del lugar y otros rincones de Roque Pérez.

Desde La Estafeta les recomiendan visitar el Cine Club Colón, conocer otros espacios y recorrer el pueblo. La intención es que quien llega de afuera no se lleve solamente el recuerdo de una comida, sino también un pedacito de la historia local.


Que el visitante se sienta invitado

Leticia tiene una idea muy clara sobre cómo quiere que funcione el lugar. No quiere que quien llega sea simplemente un cliente que come y se va. Quiere que se sienta invitado.

Por eso habla de sobremesas largas, de quedarse un rato más, de disfrutar el parque y de no tener apuro. Cuando lleguen los días lindos, la idea es que las mesas del exterior permitan disfrutar todavía más del espacio.

Esa forma de recibir también tiene mucho que ver con lo que ella observa en quienes llegan desde otras ciudades. La tranquilidad, la naturaleza y, sobre todo, la amabilidad de la gente de Roque Pérez son algunas de las cosas que más destacan los visitantes.

Para quienes vivimos acá quizás sea algo cotidiano: saludar al vecino, tocar bocina al pasar, conversar de vereda a vereda. Para alguien que viene de otro lugar, puede ser una experiencia diferente.

Leticia lo reconoce como una de esas pequeñas cosas que hacen que un pueblo sea pueblo.


Volver a mirar lo que siempre estuvo ahí

Hay algo interesante en la historia de Leticia: durante mucho tiempo, algunas cosas que hoy valora no las veía de la misma manera.

Cuando era chica, la inmensidad del campo podía parecer simplemente distancia. Hoy recuerda aquellas ventanas abiertas hacia la llanura, el cielo, los animales y la vida familiar y entiende que tuvo una infancia profundamente ligada al lugar.

“Hoy me doy cuenta que en realidad tuve una infancia muy sana”, cuenta.

Y quizás esa mirada también explica parte de lo que está haciendo ahora.

Porque La Estafeta no quedó solamente como un restaurante.

Se transformó en un lugar donde se cruzan distintas generaciones, donde una familia trabaja junta, donde los visitantes conocen historias del paraje y donde aparecen nuevas ideas.

Una de ellas nació de un recuerdo de infancia: remontar barriletes cerca del Cine Club Colón.

La idea de Leticia es llevar ese recuerdo a La Estafeta e invitar a chicos de las escuelas cercanas a construir y remontar barriletes en el parque. Una actividad sencilla, pero cargada de algo que atraviesa toda su historia: volver a hacer en el mismo lugar cosas que alguna vez hicieron otros.


Una comunidad que se construye entre todos

En la conversación también aparece una palabra varias veces: familia. Está en la cocina, en el trabajo, en los recuerdos y en los proyectos que todavía faltan.

Leticia cuenta que cada persona que forma parte de La Estafeta aporta algo. Lucas desde la cocina, Anahí, Dolores, Claudia, Nico, Lázaro y todos los que colaboran para que el lugar funcione.

Y mientras habla, queda claro que el emprendimiento ya tomó una dimensión diferente.

“Fue un sueño, fue un proyecto, fue un emprendimiento y hoy ya no es ni un sueño, ni un proyecto, ni un emprendimiento. Ya tiene su lugar en este pueblo, en la comunidad”, dice Leticia.

Quizás ahí esté la mejor manera de contar esta historia. No se trata solamente de abrir un restaurante en un edificio histórico.

Se trata de volver a mirar un lugar que ya estaba ahí, recuperar su nombre, llenarlo de gente y permitir que siga cumpliendo una función que tiene desde hace más de un siglo: ser un lugar donde las personas se encuentran.

Y en un pueblo, eso también es patrimonio.

📺 La entrevista completa con Leticia Zuccotti ya está disponible en el canal de YouTube de Metanoia, dentro del ciclo Más Allá de Todo.

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