01/05/2026 - Edición Nº396

Opinión | 1 may 2026

COLUMNA DE NUTRICIÓN Y SALUD

Hábitos saludables: cómo empezar a cambiar tu vida desde lo cotidiano

15:49 |La Lic. en Nutrición Agostina Martini explica por qué construir hábitos es más efectivo que hacer dieta y cómo pequeñas acciones diarias pueden mejorar tu salud física y emocional.


Por: Lic. en Nutrición Agostina Martini.

Continuando con la línea de la columna anterior, en esta oportunidad te quiero invitar a reflexionar sobre los hábitos.

¿Sabés realmente qué son los hábitos? ¿Cuál es la diferencia entre hacer dieta y construir hábitos?

Si lo pensás un momento, seguramente ya tengas varios hábitos incorporados en tu vida diaria. Algunos seguro los implementás desde la infancia, otros los fuiste construyendo con el paso del tiempo e incluso muchos de ellos, sin darte cuenta, los transmitís a otras personas.

Y es que los hábitos son justamente eso: pequeñas acciones que repetimos casi de manera automática todos los días, las cuales, por más pequeñas e insignificantes que parezcan, tienen un impacto profundo en nuestro bienestar.

Las dietas suelen tener un inicio y un final, muchas veces son rígidas, difíciles de sostener en el tiempo y no siempre se adaptan a la realidad de cada individuo. En cambio, los hábitos forman parte de un proceso más flexible, progresivo y sostenible, aplicable a la vida cotidiana.

Incorporar un hábito no requiere cambios drásticos en nuestra rutina diaria; puede ser algo tan simple como empezar el día con un vaso de agua, sumar una fruta al desayuno o salir a caminar diez minutos, por dar algunos ejemplos.

Lo importante no es hacerlo perfecto, sino hacerlo de manera constante y consciente para ir introduciéndolos de a poco en nuestra cotidianeidad.

Ahora bien, ¿qué entendemos por hábitos saludables?

Son todas aquellas conductas que contribuyen al cuidado de nuestra salud física, mental y emocional, que abarcan distintos aspectos de la vida: alimentarse de manera equilibrada, mantenerse activo, descansar adecuadamente, hidratarse y también aprender a gestionar el estrés.

Muchas veces se asocia “llevar una vida saludable” solo con lo que comemos, pero el bienestar es mucho más amplio.

En relación con la alimentación, un hábito saludable no es seguir reglas estrictas ni prohibiciones, sino aprender a elegir de manera consciente y con mayor frecuencia alimentos nutritivos como, por ejemplo: frutas y verduras a diario, priorizar alimentos frescos y naturales por sobre los productos envasados —los famosos “ultraprocesados”—; respetar las señales de hambre y saciedad, entre otros.

El movimiento es otro pilar fundamental. Encontrar una actividad que resulte disfrutable es clave para poder sostenerla en el tiempo.

El descanso, por su parte, suele ser un aspecto subestimado, pero cumple un rol esencial. El mal descanso condiciona, en parte, el no poder sostener otros hábitos.

La hidratación también merece atención. El agua participa en múltiples funciones del cuerpo, por lo que mantener una ingesta adecuada a lo largo del día es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo.

Por último, pero no menos importante, aprender a gestionar o reducir el estrés, generar espacios de desconexión, compartir tiempo con personas que nos hacen bien y construir una relación mucho más amable con la comida y con el propio cuerpo también forman parte de un estilo de vida saludable.

La construcción de hábitos saludables debe ser progresiva: empezar por algo pequeño y luego desafiarse a ir un poquito más, paso a paso.

Y te recuerdo que lo perfecto es enemigo de lo bueno. 

Nos vemos en la próxima columna. 

Lic. en Nutrición Agostina Martini. MP 7343

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