09/04/2026 - Edición Nº374

Comunidad | 8 abr 2026

Emprender con sentido

Buena Vida: la historia de Gisela Crespo y su apuesta por la alimentación saludable en Roque Pérez

Hace ocho años, Gisela Crespo comenzó un camino personal que terminó convirtiéndose en Buena Vida, un emprendimiento de viandas saludables en Roque Pérez. Una historia que combina salud, aprendizaje y el deseo de ayudar a otros a vivir mejor


Por: Redacción

Hay historias que no nacen como un negocio, sino como una necesidad. Y en ese camino, casi sin buscarlo, se convierten en algo mucho más grande.

Así empezó Buena Vida, el emprendimiento de Gisela Crespo, vecina de Roque Pérez, que desde hace ocho años elabora viandas saludables con una mirada puesta en el bienestar de las personas.

Antes de eso, había probado otro camino: un proyecto de pastas caseras que duró un tiempo. Pero todo cambió cuando atravesó un problema de salud que no lograba resolver.

“Sentía que podía autocurarme con los alimentos”, cuenta. Y fue ahí donde empezó a investigar, a capacitarse y a escuchar su propio cuerpo.

Ese proceso no fue solo físico. También implicó un cambio de mirada. Entender la relación entre lo que comemos, lo que sentimos y cómo vivimos.

Con el tiempo, ese aprendizaje personal se transformó en algo para compartir. Así nació Buena Vida, no solo como un emprendimiento, sino como una forma de entender la vida.

“Es un estilo de vida para mí y para las personas que quieren cuidarse”, explica Gisela.

Un proyecto que también sostiene

Detrás de cada vianda hay mucho más que comida. Hay una historia de esfuerzo, de sostener un hogar y de salir adelante.

Gisela es mamá de dos hijos y encontró en este proyecto una forma de generar ingresos, pero también de construir algo propio.

“Es una buena vida para los demás y también para mí”, dice.

Hoy, Buena Vida sigue creciendo, con una clientela que acompaña desde hace años. Clientes que van, vuelven, recomiendan.

“Son lo más. Siempre estoy agradecida, desde el que compra una hamburguesa hasta el que lleva un pack de viandas”, cuenta.

Aprender, adaptarse y seguir

En este tiempo, también hubo formación. Cursos, capacitaciones y nuevas herramientas que le permitieron mejorar su propuesta.

Se formó en el Instituto Argentino de Terapias Naturales (IATENA), donde profundizó su mirada sobre la alimentación consciente.

Y como todo emprendimiento, también tuvo que adaptarse. A los cambios económicos, a las necesidades de los clientes y a lo que el contexto va marcando.

Su cocina es mayormente vegetariana, aunque hoy también incorpora algunas opciones con proteína animal, a pedido de quienes la eligen.

Lo que viene

Gisela no se queda quieta. Piensa en crecer, en llegar a más personas y en seguir compartiendo lo que aprendió.

Entre sus proyectos, aparece la idea de extender el negocio por la región. De hecho, ya está vendiendo sus productos en la localidad vecina de Saladillo. También hay algo que la entusiasma especialmente: enseñar.

“Me gustaría que la gente aprenda a cocinar. Es más simple de lo que parece”, dice.

Mientras tanto, ya está dando los primeros pasos para armar talleres de cocina.

Una invitación simple

Buena Vida funciona con un menú semanal de viandas, además de otras opciones como medallones saludables, tartas integrales, pizzas y panificación.

Hoy, Gisela vuelve a empezar también desde lo digital, después de haber perdido sus redes. Se puede encontrar en Facebook como Buena Vida y a través de WhatsApp 2227578894

Pero más allá de los canales, el mensaje es claro y sencillo:

Empezar a cuidarse, aunque sea de a poco, puede cambiarlo todo.

“Cuanto antes lo hagas, mejor va a ser tu vida”, dice.

Y en esa frase, quizás, está el corazón de todo este proyecto.

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